El Método Minessota es un comprensivo y disciplinario programa de tratamiento de las dependencias a sustancias que, básicamente:

  1. Enfatiza el cuidado más bien que la curación.
  2. Se centra en el crecimiento espiritual (no religioso) y en la dignidad y escala de valores de la persona.

Los resultados son únicos. Sólo después de trabajar durante un tiempo se entienden algunas partes vitales del Método.

Estos son algunos conceptos básicos resumidos:

– Es una síntesis de la medicina y la filosofía del “Programa de 12 Pasos”. – La adicción es la enfermedad primaria. La idea o tentación de considerar la adicción como un síntoma de cualquier otra patología no es la correcta. No se tratan presumibles causas subyacentes.

«La adicción es contemplada como una dolencia primaria y se aborda como tal»

– La adicción, atendiendo a la especial susceptibilidad o vulnerabilidad del sistema nervioso central se manifiesta con una amplia variedad de estados psicopatológicos. Todas las formas de patología psicótica y otras muchas pueden ser mimetizadas por la adicción por tanto cuando hay que cuidad el poner etiquetas a cualquier trastorno. Su génesis es suficientemente clara. A menudo se suelen dar patologías duales que necesitan un abordaje integral. – El núcleo base de la recuperación es el “Grupo Terapéutico”. Se prima siempre al grupo sobre la relación individual. El modelo enfatiza como estilo de vida la ayuda mutua. Es nítida la constatación de que la comunicación terapéutica entre adictos recuperados y recién llegados es intensamente fluida. Personas que un principio no pueden ayudarse a sí mismas son capaces de ayudar a otras, recibiendo a cambio tanta o más ayuda de la que han dado. – El “Método Minessota” promueve ya desde el principio la filosofía espiritual del “Programa de 12 Pasos”, cualquier otra cosa tan sólo puede ayudar en la medida que se aplican sus sugerencias en las vidas personales. – Se trabaja también con las familias de las personas adictas, proporcionando información, individual y sobretodo grupal, para saber convivir con la persona adicta y afrontar futuros comportamientos. – Es fundamental la noción de que la adicción no se cura jamás pero que se puede vivir dignamente y en paz ocupando, o no, cargos de responsabilidad. Lo cierto es que se puede llegar a hacer lo que cualquier ser humano, menos tomar cualquier tipo de droga. – La recuperación es posible. Millones de personas adictas se recuperan. Quizás hay tres preguntas que deben plantearse:

  1. ¿Cuál es el “problema”?
  2. ¿Cuál es la solución?
  3. ¿Qué puedo hacer para incorporar esa solución en mi vida?

Esto es tan sólo el comienzo. Felices 24 horas.