La frustración en el tratamiento de adicciones

Cualquier persona pasa por momentos, días, meses en los que las cosas no salen como desearíamos, aumentamos nuestro esfuerzo, usamos toda nuestra energía y pese a ello sólo conseguimos aumentar nuestra frustración, preocupación y agobio.

En el caso de personas adictas que se ven envueltas en estas dinámicas, en un círculo vicioso absolutamente destructivo, esta situación puede agravarse durante años llegando a crear un auténtico bloqueo y a instalar a la persona en una situación de desconfianza absoluta en sí misma y en el mundo que le rodea…

Lo primero indicar que puede ocurrir, no hay nada malo o estropeado en la persona, simplemente desde el agobio y la lucha pocas veces conseguimos darnos cuenta de lo que necesitamos realmente…

Dos pasos importantes

El primero darnos un momento de respiro, dejar que entre aire nuevo en la dinámica negativa. Permitirnos parar, admitir que no es nuestro día, comentar nuestra preocupación con alguien e incluso parar y pedir ayuda en los casos más importantes.

Esto nos deja recomenzar, limpiar la energía y abordarlo de nuevo. Es muy claro verlo en las pequeñas cosas, a veces no podemos con algo y después de descansar a la mañana siguiente encontramos fácilmente la solución.

El segundo, si no funciona el primero es aceptar la derrota, no alimentar frustraciones personales, sensación de impotencia e incapacidad. En ocasiones, volcarnos en una lucha hace que minemos nuestra energía y confianza ya que todo nuestro ser está entregado a una batalla perdida. Aceptar la derrota y poner nuestra energía en otras batallas hace que recuperemos el impulso vital y la confianza…

A veces, beber (o consumir drogas, jugar o salvar una relación…) tiene que dejar de ser lo más importante para que toda nuestra vida no se vea arrastrada por esa lucha.

 

¡Hay infinitas posibilidades en la vida, no la malgastemos obsesionándonos!